Demasiado laberinto, he olvidado el nombre de las calles, el resultado final de tanta suma de adoquines, me he sentado en este callejón a imaginarte. Quizás estás sentado en una piedra, con los ojos rojos de humo, con la vista puesta en los contornos negros de aquella princesa de azúcar, quizás, también escribes de los techos y los puentes, de tu hambre hombre, de ese amor de sal que se derrite entre el verano y el otoño.
ENTRE EL SILENCIO Y EL RUIDAZAL
Soy un hombre al que vaciaron por dentro, para rellenarlo luego como a un almohadón de preocupación. Intento meter el brazo entre el ruidazal de locura para rescatarla a ella, pero la puerta blindada de ese delirio no la deja salir, ni me permite entrar. Comenzó a tener alucinaciones flotantes, que luego descendieron a ras del suelo avasallando mi identidad, porque cuando me mira sin verme, con la bella indiferencia de las histerias y el reverso de su sonrisa, escuchando mis pensamientos al volar, y el rumor eterno de mis monótonos pasos, es entonces cuando entiendo la razón por la cual ni se encuentra…ni me encuentra.
SIN ALMA Y SIN OMBLIGO
Un escaparate de cuerpos en ruinas con humor de lluvia, alguno con mirada imperturbable, otro con angustia lisa, vitrinas de gente, entes-maniquí, mentes-maniquí, yo maniquí…sin corazón, sin sexo, sin alma y sin ombligo. Todos ellos testigos de mis dudas y a esta altura, no se que hacer con ellos.
TRANSITO. NADA AQUÍ…TODO ALLA
Somos el invasor protagonista que hace trizas el tiempo y el espacio, dejando atrás un rápido paisaje del que persistirán solo unas nubes, un piso, dos paredes, tres techos o apenas un olor, una ceniza, un poco de tierra.
CRACK
Entraré a través de los poros de tu piel con todos mis sentidos, para descubrir en que recónditas fibras de tu cuerpo latente estoy dejando huellas, impregnando aromas, atizando fuegos, alterando esencias, tejiendo hilos elásticos de vértigo entre nosotros, hasta llevarte con migo como un abrigo vacío.
MARIONETA
Soy yo la marioneta que termina entre tus manos… Dominas mis actos, y los transformas a tu conveniencia, disfrutas de tu oficio autoritario, alegrando la vida de todos menos la mía. Piensa un poco en mi felicidad, corta los hilos y déjame caer inmóvil en mi libertad...